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Actividad física, ejercicio, deporte y dieta en relación con los objetivos

Objetivos del entrenamiento
 
Aprovechando que mis compañeros vinculados a la Prescripción de la Actividad Física y el Deporte de la Secretaria General de l’Esport de la Generalitat de Catalunya acaban de publicar una sencilla guía en forma de 100 consejos para ser más activos en todos los momentos de la vida (niñez, universidad, trabajo, tercera edad…), vamos a esclarecer algunos conceptos de uso cotidiano en relación al ejercicio y la salud así como su relación con los beneficios y objetivos de entrenamiento.

Para los curiosos, la guía se encuentra en el siguiente enlace (catalán).

Conceptos generales

 
¿Cuántas veces hemos escuchado frases del siguiente estilo?

  • El deporte es bueno para la salud”.
  • Voy al gimnasio a hacer deporte”.
  • Este mes haré mucho deporte para adelgazarme”…

 
Pues estas frases están mal “redactadas”, probablemente ninguna de ellas hace referencia al concepto de “deporte”. Como recordatorio:

  • Actividad Física: cualquier actividad que suponga un coste energético superior al gasto metabólico basal.
  • Ejercicio Físico: la actividad física estructurada, programada, sistemática y repetitiva con objetivo de mejora. Así pues, el entrenamiento es el proceso científico y pedagógico de realizar el ejercicio físico, y a menudo, ejercicio físico y entrenamiento se usan prácticamente como sinónimos.
  • Deporte: actividad reglamentada y competitiva.

 
Así que, generalmente al gimnasio se va a hacer ejercicio físico si un profesional nos ha programado y estructurado nuestro entrenamiento, o simplemente a hacer actividad física sin ningún tipo de planificación.

Motivaciones de los usuarios

 
Ok, dispuestos los conceptos previos, ya vimos las principales motivaciones de los usuarios en el artículo Y tú ¿a qué vienes? – Prescripción según motivaciones del que podríamos decir que, principalmente nos encontramos gente que quiere (o necesita):

  • Mejora o mantenimiento de la salud, englobando patologías del aparato locomotor, cardiorrespiratorias o metabólicas, o para el control de los factores de riesgo cardiovascular, etc.
  • Cambios en la composición corporal, donde generalmente se ubican los objetivos estéticos, tanto de musculación como de pérdida de peso y definición, aunque muchas veces los cambios de la composición corporal son necesarios para el control de la salud.
  • Mejora de la condición física, aquellos que quieren mejorar su rendimiento general, beneficiando su fuerza, resistencia, flexibilidad, coordinación, velocidad, agilidad…
  • Mejora del rendimiento deportivo, aquellos que quieren mejorar su rendimiento específico en un deporte en concreto, focalizando más en el resultado final que en las capacidades básicas que lo sustentan.

 
Estos 4 objetivos no son excluyentes, por ejemplo es lícito querer aumentar la marca de un maratón y a la vez pretender mantener la salud y la composición corporal, y evidentemente, mejorar la resistencia. Y además, repercuten unos sobre otros, de modo que si se controla la composición corporal se tendrá controlada la salud y será más fácil regular los niveles de condición física.

¿Qué estrategia debemos seguir para obtener cada uno de estos objetivos?

 

Actividad física

Fuente imagen: Pexels.com


Los estudios indican, que para los beneficios sobre la salud, lo que tiene una mayor correlación es llevar una vida activa (recomendaciones en el manual citado anteriormente). El ejercicio físico (entrenamiento), evidentemente también va a repercutir sobre la salud, pero el tiempo de práctica versus el tiempo total del día es muy bajo (30-60 minutos al día de entrenamiento contra las 24h que tiene el día), así que lo que cobra más importancia de cara a cuidar la salud, es cómo vivimos todas las horas del día. Evidentemente también, una buena alimentación también ayudará.

Alguna vez has escuchado “los abdominales se esculpen en la cocina”, o “los resultados son un 20% ejercicio y un 80% dieta”, pues eso se cumple cuando los objetivos están relacionados con la composición corporal. La nutrición es lo que más va a modificar la composición corporal. Evidentemente pasar de una vida sedentaria a una vida activa también va a repercutir sobre la composición corporal, así como el entrenamiento, pero hay que recordar que los cambios estéticos y de composición corporal deben ir acompañados de una correcta alimentación.

En cambio, para mejorar la condición física, hay que entrenar, es decir, hay que realizar ejercicio físico de una manera estructurada y planificada en base a unos objetivos de mejora. Como en los casos anteriores, hasta cierto punto la actividad física (no planificada) también repercute sobre la condición física, pero sin un proceso estructurado el estancamiento llega pronto. En menor medida, la nutrición también colabora en este proceso, sobretodo de cara a la recuperación y lo que llamamos “entrenamiento invisible”, pero para el tema que nos ocupa, sin entrenamiento no hay mejora, el que no entrena se desentrena.

¿Para mejorar la condición física el camino es el entrenamiento deportivo?

 
La respuesta es no. El entrenamiento deportivo, es decir, de un deporte en concreto, mejora el rendimiento en ese deporte, y de rebote, mejora las capacidades condicionales más específicas de ese deporte. Si por ejemplo se pretende mejorar el rendimiento en baloncesto, no solo hay que entrenar la fuerza, resistencia, velocidad, movilidad y agilidad, el aumento del rendimiento se ve afectado por muchos otros factores.

En el caso de los deportes de prestación (atletismo, natación…), la propia especificidad y la búsqueda de las mayores adaptaciones aumentan el riesgo de la lesión, sobretodo por la competitividad intrínseca del deporte (recordemos que por definición, deporte es competición), donde, como dijo Ayrton Senna, en el deporte “el segundo es el primero de los perdedores”.

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