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Cuatro técnicas para mantener la salud del cuerpo y conseguir calma mental: Vol. 2 Meditación

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Meditación

 
Este artículo es la continuación de: Cuatro técnicas para mantener la salud del cuerpo y conseguir calma mental: Vol. 1 Relajación

La meditación

La meditación es un estado de alerta que entrena nuestra mente para conseguir, de forma progresiva, un estado interior de calma, paz, alegría y desapego. La meditación nos prepara para manejar las situaciones de estrés, de enfado, de odio, de envidia, los deseos desatados, los miedos,… liberándonos de las emociones creadas y engrandecidas por nosotros mismos, que provocan nuestro sufrimiento.

Unos minutos de meditación al día, dedicados a aquietar la mente, nos ayudarán mantener un estado de calma y paz interior. Meditar no es reflexionar sobre algo concreto, ni dejar la mente en blanco. Se trata de concentrar la mente en algo para disminuir la velocidad de nuestros pensamientos. Se trata de estar alerta al dialogo interno que forman nuestros pensamientos, sin cooperar con ni luchar con ninguno de ellos, simplemente dejándolos. Entrenando la mente en ese proceso de “observación” ecuánime.

La meditación desarrolla cualidades como la atención y la concentración, disminuye los niveles de stress, aumenta la claridad mental y le da perspectiva a los problemas, cura la ansiedad y alarga la vida. Está demostrado que la meditación es la mejor forma de eliminar el estrés.

Jon Kabat-Zinn, fundador y director de la Clínica para Reducción del Estrés y el Centro para la Atención Plena (Mindfulness) en Medicina, Cuidado de Salud, y Sociedad en la escuela de Medicina de la Universidad de Massachusetts, explica cómo podemos conferir valor al momento presente y autorrealizarnos como personas con la práctica de la meditación y cómo, hoy día, es una necesidad para nuestra salud física y emocional. Para Kabat-Zinn, la meditación de la atención plena es una técnica de ayuda para sobrellevar no sólo el estrés y la ansiedad, sino también el dolor y la enfermedad.

Práctica de la meditación

Dedicar al menos 20 o 30 minutos al día a meditar será muy beneficioso para nuestra vida. Al levantarse por la mañana, en un descanso en el trabajo, por la tarde o antes de dormir. Sentarse en calma, concentrarse en la respiración, cerrar los ojos y descansar la mente. Sin teléfonos, sin preocupaciones, en paz, conectando con su yo interior, con su esencia.

Técnica

Siéntate con la espalda recta. En el suelo o en una silla. Si lo haces en el suelo, cruza las piernas y procura que sus caderas estén más altas que sus rodillas sentándose en uno o varios cojines. Las manos colócalas en tus piernas, de la forma que quieras pero de forma simétrica. Encuentra comodidad en la postura. Cierra los ojos. Toma unas pocas inspiraciones profundas y espira lentamente. Observa tu respiración. El aire entrando y saliendo de tu cuerpo. Empieza haciendo más profundas las inspiraciones y luego espira lentamente. Toma conciencia de cómo tu cuerpo y tu mente empiezan a relajarse durante las espiraciones. Intenta distanciar suavemente la inspiración de la espiración, y concéntrate en los momentos de retención con pulmones llenos, y de retención con pulmones vacíos, donde los yogis explican que no hay pensamientos.

Poco a poco deja que tu respiración vuelva al ritmo normal. Limítate entonces a observarla, sin manipularla. Simplemente obsérvala. Intenta notar la diferente temperatura del aire que entra por su nariz, con el aire que sale. Concéntrate en la parte superior del labio. En las sensaciones que produce el aire en los orificios de la nariz. Siente como tu abdomen se expande con la inspiración, y como se contrae suavemente con la espiración. Recuerda no manipular la respiración sólo observarla. Si tu mente se distrae, vuélvala lentamente a la respiración. Hazlo una y otra vez, cada vez que tu mente se vaya tráela con paciencia y compasión a la respiración.

Eso es normal, no te alteres por ello. En este estado, conviértete en testigo de tus pensamientos. Obsérvalos y déjalos pasar, uno tras otro. No luches contra ellos, pero tampoco cooperes con ellos. Déjalos pasar como si fueran nubes empujadas por el viento. Y suelta tu mente, ve penetrando dentro de tu propio ser, escuchando tu silencio interior, tu YO con mayúsculas. Y permanece atento y relajado. Alerta y calmado. Tomando conciencia de tu presencia aquí y ahora, de tu verdadera Realidad de tu verdadero yo. Tú no eres tu mente, eres mucho más, encuentra tu verdadero yo y conecta con él.

Meditación
 

Meditación de uno o dos minutos

Si consideras que 20 o 30 minutos es demasiado tiempo para ti, no importa, puedes intentar meditar sólo durante uno o dos minutos seguidos, y hacerlo varias veces al día. Cada vez que quieras: cuando te sientas estresado, notes ansiedad, fatiga mental, estés enfadado, cuando no puedas dormir o cuando necesites inspiración para tu vida, tu trabajo, para un asunto…. Permítete no estar disponible durante uno o dos minutos. Siéntate con la espalda recta, cierra los ojos y concéntrate en tu respiración. Si tu mente se dispersa vuélvela a traer a la respiración, sin enfadarse, con paciencia.

Cuando abras los ojos párate un momento, y toma de nuevo conciencia de tu presencia aquí y ahora, y observa la calma de tu mente. Fija en tu mente esa sensación de calma, asimílala y mira a tu alrededor intentando ver las cosas exteriores desde esa calma mental que ahora tienes. Intenta mantener esa calma todo el día, y si te descentras y te olvidas, vuelve a recordarla, sobre todos en los momentos en que tengas que afrontar una decisión. Si no puedes recordarla, repite el minuto de meditación y decide después. Verás el giro que dará tu vida en pocos días.

Haz esta meditación cada vez que quieras. Entre reuniones. Entre clases. En un taxi. En la cola del supermercado. En una conferencia aburrida. En una escapada al baño, en cualquier acontecimiento público. Elige sus momentos y ve entrenando tu mente (igual que entrenas tu cuerpo) y creando un modelo de conducta mental diferente, basado en la calma y la serenidad. Además, con la práctica serás más productivo y creativo. Físicamente tus tejidos se rejuvenecerán, tu tensión arterial bajará, tu sistema inmunitario se reforzará y además, serás capaz de controlar el estrés.

Este artículo tiene su continuación en una tercera parte que trata sobre la respiración, el yoga y el cuerpo

Lourdes Vidal García

 
Fuente imágenes:

  1. Wikimedia
  2. Pixabay

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