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De “estuditis” e investigaciones

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Estudios e investigaciones
 
Hace un tiempo, un redactor de una revista de Fitness me confesó que cuando escribía un artículo, solía adornar con un “según un estudio de una universidad americana” aquello que su experiencia o sensaciones le decían, así, una opinión personal se enmascaraba de ciencia.

Las redes sociales, los blogs, las revistas, suelen anunciarnos conclusiones sobre investigaciones realizadas que, o bien rompen lo establecido, o bien promueven la tendencia de turno. Así pues, podemos encontrarnos con estudios que digan que entrenar en ayunas es bueno y necesario, con estudios que digan que se rinde más con una ingesta previa de hidratos de carbono, estudios que digan que hay que realizar el ejercicio cardiovascular antes de los ejercicios de fuerza, estudios que digan que preferiblemente el orden debería ser al revés, estudios que digan que solo quemamos grasa a partir de la media hora de ejercicio, estudios que digan que el consumo energético total (entrenamiento y post-entrenamiento) es mayor con ejercicios intensos de menor duración, estudios que digan que 15 minutos de vibración son equivalentes a horas de entrenamiento, o que una copa de vino provoca el mismo efecto que una hora en el gimnasio. En definitiva, como decíamos en el doctorado, la estadística tendenciosa puede justificar cualquier cosa.

Lo primero que habría que sospechar ante las afirmaciones tipo “un estudio realizado en…” es ¿cuál? ¿qué estudio? ¿dónde está publicado? Las investigaciones “de verdad” suelen estar publicadas en un “Journal” (Journal of Applied Physiology, Journal of Sports Medicine…) y se encuentran en el buscador PubMed. Por así decirlo, PubMed es el Google de la ciencia de verdad. También podemos buscar en el Google Académico, a medio camino entre Google y PubMed, donde podremos encontrar artículos, capítulos de libro y alguna cosa más, tanto en inglés como en castellano, por ejemplo. Así que, un estudio que no se encuentre en estos buscadores… mal asunto.

Lo segundo, no debemos dejarnos impresionar por los resultados expresados con una media. Por ejemplo, un estudio que afirme que mediante una sustancia se pierde una media de 5kg en 1 mes, puede haber pasado que la mitad de los participantes ganaran 3kg y la otra mitad perdieran unos 13kg (una media de -5kg), lo que significa que 1 de cada 2 personas ganaron peso y 1 de cada 2 perdió peso, y por tanto, no es estadísticamente significativo.

Para que un cambio sea estadísticamente significativo, se debe demostrar estadísticamente que el cambio fue provocado por la administración de la variable experimental y que por tanto, ese cambio se produjo en todos (o casi todos) los participantes. Siguiendo con el ejemplo anterior, si todos los participantes hubiesen perdido unos 3kg, aunque el cambio fuera menor, seguramente sí sería estadísticamente significativo y por lo tanto, se podría afirmar que dicha sustancia ha provocado ese cambio.

Al concepto del cambio y las causas de este, se debe añadir el concepto de grupo control. Tiene que haber un grupo de participantes, que sean comparables con los participantes que se someten a la variable que debe provocar el cambio (comparables al grupo experimental) que no se sometan a dicha variable, pero sigan una vida idéntica a la del grupo experimental. Si estamos investigando una sustancia para perder peso (por seguir con el ejemplo), debe haber un grupo, de edad, composición corporal, antecedentes, etc, parecidos al grupo experimental para que ambos grupos sean comparables.

Este grupo control debe realizar las mismas actividades que el grupo experimental (dieta, ejercicio, sueño…) excepto por la administración de la sustancia. Al finalizar las investigaciones, no solo analizaremos los cambios del grupo experimental antes y después, sino que también los contrastaremos con los posibles cambios con el grupo control. Si el grupo control ha sufrido cambios, debemos cuestionarnos a qué son debidos los cambios del grupo experimental, puesto que puede que no hayan sido causados por la sustancia (o solo por la sustancia) sino por otras causas.

Hay muchos otros parámetros para el diseño de una investigación, así como posibles pruebas estadísticas que también nos pueden llevar a conclusiones diversas (y tendenciosas). Desde aquí, solo queremos trasmitir que debemos tener criterio a la hora de sacar conclusiones sobre estudios poco rigurosos porque la mayoría de veces, si no han pasado el filtro de los “Journals” serios, estas conclusiones suelen estar sometidas a intereses de algún tipo.

Fuente imagen: Roy Blumenthal en flickr

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