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Deporte femenino, igualdad y machismo

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Deporte femenino, igualdad y machismo

Hace pocos días, en mi colaboración habitual con un programa de televisión, tuve la oportunidad de participar en un debate previo a mi sección de entrenamiento que trataba sobre la mujer en el deporte.

Antes que nada, debemos superar los tabús de lo políticamente correcto. Evidentemente, las encuestas a pie de calle sobre “¿usted considera que hay machismo en el deporte?” la respuesta “debe” ser NO. Es lo que debemos decir, y es lo que en principio, en 2016, la época más “autodefinida” como feminista, donde nos dicen que reina la paridad entre hombres y mujeres, toca decir.

Veamos un dato: en Catalunya, con 7 centros donde se imparte el Grado Universitario de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, lo que debería ser un indicador del interés para dedicarse a este ámbito de manera profesional (en rendimiento, salud, educación, gestión u ocio y recreación) solo hay una representación del 23% de alumnas. Es decir, de cada 10 personas interesadas en hacer carrera profesional en el deporte, solo 2 son mujeres.

A partir de ahora voy a hablar en general, no de casos concretos.

Estadísticamente, las niñas dejan el deporte cuando entran en la pubertad/pre-adolescencia, sobre los 10-12 años. Los motivos generales suelen ser por falta de tiempo con los estudios y para poder estar más tiempo con las amigas. En los deportes “femeninos” (luego nos encargaremos de criticar ese concepto) la retención es algo mayor, por el motivo que el entorno de practicantes suele ser el mismo entorno de amistad, hasta que sobre los 15-17 años la exigencia de entrenamiento se vuelve mayor, y se abandona.

Los niños suelen permanecer más tiempo, mínimo hasta los 18-20 años, incluso más si los compromisos laborales o de estudiante no son muy absorbentes.

Surfer girl

Entonces, ¿Por qué se nos llena la boca cuando hablamos del actual auge del deporte femenino?

La pregunta tiene trampa. Desde los JJOO de Londres 2012, nombrados los Juegos Olímpicos de la Mujer, el deporte femenino ha aumentado en más de un 100%, lo que significa que ha pasado de muy poca participación a poca participación. Actualmente, por poner el ejemplo del running, la mujer participa en un 20-30%, incluso menos si las distancias son mayores, pero como el crecimiento ha sido exponencial, tenemos la sensación que la mujer y el hombre participan por igual. Bueno, la tendencia es muy buena si tiramos de hemeroteca, puesto que hasta hace poco la mujer no podía ni participar, recordemos que en 1967 Kathrine Switzer tuvo que colarse en el Maratón de Boston para poder correr.

La pregunta tiene más trampa aún. La mujer se ha reincorporado al deporte, RE-incorporado. Es decir, después de su abandono a los 10-12 años, sobre los 25-35 años, cuando ya tiene una vida más o menos estable, decide volver a practicar. Eso conlleva un parón significativo, y ese parón explica muchas cosas sobre sus habilidades y bagaje de entrenamiento, y eso explica en  parte que el rendimiento de la mujer adulta sea significativamente inferior al del hombre (hablando de medias, recordemos) más allá por los factores estructurales y genéticos: el hombre ha tenido un parón de 4-8 años, y la mujer de 15-20, y probablemente, haya sido madre.

Pero el motivo por el que escribo este artículo es otro… Escribo este artículo por el concepto de igualdad y del machismo instaurado, o falsa creencia de feminismo.

No lograremos igualdad mientras no eduquemos en igualdad. Y somos muy hipócritas si pensamos que estamos educando en igualdad.

Mi cuñada está a punto de tener un bebé, quizás a estas horas ya soy tío; y cuando fui a comprarle ropa para los primeros meses, me encontré que la ropa de bebé está segregada por género. ¡La ropa de bebé!

Des del día del nacimiento, estamos educando en la diferencia. Rosa para chica, azul para chico, muñecas para las niñas, pelotas para los niños… La niña no debe jugar a futbol porque será un marimacho, debe hacer deportes de niñas; el niño no puede jugar a los cromos porque será un afeminado, debe jugar a juegos de hombres… ¿Cómo pretendemos que exista igualdad, y ya no hablo en el deporte, si les adoctrinamos en la diferencia en sus años más moldeables?

Padres, maestros y tutores, dejen que mi sobrino juegue con muñecas, dejen que mi sobrino juegue a fútbol con niñas, dejen que mi sobrino trate como iguales a sus iguales para que él no tenga que luchar contra el machismo como yo.

P.d Foto de Surfer Girl por Gustavo Rezende

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