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Hechos, opiniones y efecto Dunning-Krugger

| Categoría: Artículos de opinión, Opinión.

Hechos y opiniones
 
Se ha acabado el verano 2015 y una de sus películas ha sido “Del Revés” (Inside Out). Sin pretender hacer una crítica en este post, es una película que merece la pena, pues la caracterización de cómo funciona nuestro cerebro es bastante ingeniosa: emociones, recuerdos, memoria a corto y largo plazo, todo explicado de manera divertida y entendedora superando al referente “Érase una vez el cuerpo humano” (sí, ya tenemos una edad…).

El porqué de referenciar esta película, sin ánimo de “spoilearla” es una escena que casi pasa desapercibida, cuando dos de sus protagonistas cogen el tren de vuelta a la “estación central” que lleva los “productos procesados” en cajas. Unas cajas llevan “Hechos” y otras llevan “Opiniones”. Estas se caen, mezclándose, y una protagonista las vuelve a meter en las cajas diciendo: “Vaya, todos estos hechos y opiniones se parecen tanto entre sí que no consigo distinguirlos”. No se le da más importancia al tema, pero yo lo encontré brillante.

A nivel conceptual, los hechos y las opiniones están claramente diferenciados, los hechos son la realidad y las opiniones son lo que uno opina de la realidad, pero a nivel práctico esta diferenciación no está tan clara.

Podríamos decir que un hecho es que la Tierra tiene una forma casi esférica, achatada por los polos. Podemos decirlo porque todas las teorías apuntan a ello y al observarla desde fuera, comprobamos que así es. En cambio, culturas pasadas han opinado que la Tierra era plana y para ellos eso era un “hecho”…

La ciencia tiene como objetivo explicar cómo funciona la realidad. La ciencia pretende proponer modelos o teorías, aunque estas aportaciones puedan ser cuestionadas. Karl Popper, a mediados del S.XX ya desarrolló este tema en su “Lógica de la Investigación Científica”, donde explicaba que estas aportaciones, si sobreviven a posibles falsaciones (intentos de descarte) pueden convertirse en “hechos” (él lo llamaba proposiciones contrastables o positivas).

Existen hechos innegables (hoy no me he afeitado, eso es un hecho innegable) y hay opiniones al respecto (como tengo poco vello facial, alguien puede opinar que sí me he afeitado). Luego también hay proposiciones científicas que damos como hecho, por ejemplo que el consumo de oxígeno incremente según el aumento de intensidad de la actividad física (especialmente aeróbica) realizada (hasta el VO2max). ¿Esto es un hecho innegable? La ciencia nos dice que así es y hasta que no se niegue y salga una teoría explicativa mejor, lo seguiremos considerando como tal. Este es el proceso de desarrollo de la teoría y consideramos esa relación como un “hecho”.

Así pues, tenemos hechos innegables (realidad), tenemos teorías y modelos que damos por “hechos” (gracias a la ciencia) y luego tenemos opiniones (creencias).

¿Cuál es el problema?

  1. Que solemos expresar las opiniones como si fueran hechos.
  2. Que no todas las opiniones “valen” igual.

Seguro que os habéis encontrado en alguna de las siguientes situaciones:

  • En la sala de fitness, dos usuarios: “Llevo 2 años entrenando y el mejor método para crecer es XXXX”.
  • En un bar, camarero y clientes: “El entrenador del equipo XXXX no tiene ni idea, mira que sacar a XXXX por el lateral derecho, lo que tiene que hacer es XXXX”.

 
¿Qué está sucediendo? ¿Cómo es posible que gente que objetivamente no sea experta en un tema hable como si poseyese la verdad absoluta? La respuesta está en el Efecto Dunning-Krugger.

Efecto Dunning-Krugger
 
El Efecto Dunning-Krugger nos dice que las personas con muy poca experiencia en un campo tienen un nivel de confianza muy elevado en ese campo y sobreestiman sus capacidades, y en cambio, los más experimentados, tienen menos confianza y subestiman sus capacidades.

La combinación “incompetencia-inconsciencia” es muy peligrosa y desgraciadamente, suelen arrastrar a mucha gente por el entusiasmo y confianza en sí mismos. “Lo peor que te puede pasar es un tonto motivado” (E. Duró).

La gente suele confiar más en un “esto es así” que en un “bueno, depende, esto suele ser así pero podría verse afectado por esto, eso y aquello”, y curiosamente, el que parece tener más criterio es el segundo.

El poco competente (o poco experimentado) tampoco tiene la capacidad de calibrar su propio nivel, suele tener un concepto “todo o nada” y como se siente capaz, considera que está en el “todo”. En cambio el más experimentado entiende que no solo hay una escala de matices de grises, sino que también hay colores, es decir, muchísimos componentes que afectan a la tarea y sabe que no los domina todos. Al centrarse en lo que le falta por saber, se suele subestimar.

Y eso nos lleva a que no todas las opiniones “valen” igual.

La opinión de un experto vale más que la opinión de un no-experto. FIN. Considerad esto un hecho.

¿Qué es ser experto?

La respuesta tradicional sería “quien acumule 10.000 horas de experiencia”. Para mi es una respuesta insuficiente (en mi opinión). La experiencia provoca el paso de la competencia consciente a la competencia inconsciente (integración total), pero no tiene porqué llevar a la competencia reflexiva, donde la palabra mágica sería criterio. Un experto debe tener criterio.

Criterio no se obtiene formándote en un solo método, criterio no se obtiene leyendo un solo autor, “quien en la mano tiene un martillo, todo le parece un clavo”. Criterio se obtiene leyendo mucho, experimentando, entendiendo, analizando más allá, etc…

Yo obtuve algo de criterio en el doctorado, y desde la defensa de mi tesis doctoral, donde se supone que ya tengo ese criterio, me doy cuenta que cada día soy más prudente. En cambio, siempre me encuentro con alumnos en el aula que buscan el A-B-C, la receta, el mejor método para, etc… en lugar de buscar el criterio para saber elegir en cada situación.

Una anécdota real para reflexionar (un profesor en el aula de la universidad):

  • Hacia la década de los 80’ Prochaska y DiClemente nos dicen que un cambio de conducta tarda más de 6 meses en afianzarse y que pasa por una serie de etapas…
  • NO profe! Un anuncio de la tele dice que son 21 días!
  • Ah… un anuncio de la tele…

 
Así pues… revisemos nuestras fuentes del conocimiento y sus referencias, hagamos auto-crítica sobre nuestras capacidades y sobre todo, seamos prudentes, pues nuestro ámbito también es la salud de las personas.

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SPEAK YOUR MIND

2 Comentarios

  1. Jordi

    Excelente artículo sobre una faceta muy importante del comportamiento humano. Puede que muchas personas (o casi todos) seamos incompetentes en un principio y nos creamos mejores de lo que somos, pero si podemos aprender de la experiencia y orientar a otros para que también lo hagan, seguro que será muy positivo para todos. Y eso también ayudará a mejorar las relaciones interpersonales.

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    • Redacción ORTHOS

      RESPUESTA DEL AUTOR:
      Muchas gracias.
      La faceta de un buen profesional es evaluar y detectar, con el fin de objetivizar los procesos y ser realistas en su programación.
      No ser consciente de las limitaciones es un problema mucho mayor que las propias limitaciones.
      “El problema no es el problema, el problema es la actitud frente el problema” – Capitán Jack Sparrow.

      Responder

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