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Las poleas en las máquinas de musculación

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Poleas en máquinas de musculación
 
En los centros de fitness y estudios de entrenamiento personal encontramos, entre otras muchas herramientas para el entrenamiento, las poleas. A veces son simples estructuras metálicas con una polea arriba o abajo, por la que pasa un cable o una cinta que hace de transmisión y conecta con una pila de placas donde podemos seleccionar la carga con la que deseamos trabajar.

En principio, cuando tiramos del cable, éste nos transmite la fuerza que generan las placas seleccionadas, que es determinante para ofrecer resistencia a nuestro sistema neuromuscular a través de las articulaciones. Hasta ahí es aparentemente simple.

Ahora bien, básicamente y en lo referente al desplazamiento de dichas poleas, en muchas de estas máquinas nos podemos topar con dos tipos:

  • Las poleas que solo giran sobre su eje
  • Las que además de girar sobre su eje se desplazan linealmente en el espacio (arriba, abajo, adelante, atrás, a izquierda o derecha…)

 
En primer lugar, una polea que solo gire sobre su eje, únicamente redirecciona la fuerza de la carga (por ejemplo, las placas), es decir, nos transmite la fuerza que ejercen las placas (un ejemplo de esa fuerza sería el peso) pero cambia la dirección y el sentido de esta fuerza, que en el caso del peso dejará de ser vertical descendente para ser, como en la imagen de arriba, oblicua ascendente, por ejemplo. La siguiente imagen es de una máquina con poleas que solo redireccionan la fuerza de las placas.

Poleas en máquinas

Fijaros en que tanto la de arriba a la derecha como la de arriba a la izquierda están fijas en la estructura y sólo giran sobre sí mismas, pero no se desplazan. Por eso, cada centímetro que nosotros desplazamos el cable, la carga se desplaza también ése centímetro.

Si una polea, además de girar sobre su eje, se desplaza linealmente en el espacio mientras lo hace, entonces no solo puede cambiar la dirección y el sentido de la fuerza, sino que también cambiará la cantidad de fuerza que nos transmiten las placas en el momento de usarla (no es una cuestión relativa a cómo movemos la carga, sucede también en estático). -Sí, es momento de ir a beber un vaso de agua, lo entiendo-.

Esto de cambiar la fuerza que transmiten las placas, incluso sujetando la carga sin que se desplace, pueden hacerlo estas poleas de dos maneras:

  • Multiplicando la fuerza por 2 (se le suele llamar multiplicadoras)
  • Dividiéndola entre 2 (serían entonces desmultiplicadoras)

 

Multiplicadoras

 
Las Multiplicadoras, son aquellas de las que tiramos o empujamos nosotr@s directamente, es decir, la propia polea “móvil” (traslacionalmente móvil -palabro que significa que se desplaza en línea recta a la vez que gira sobre sí misma-) se viene con nosotr@s cuando tiramos, o se aleja de nosotr@s cuando empujamos.

¿Cómo puede ser esto? Es más sencillo de lo que parece; Cuando movemos la carga en este tipo de máquinas, lo hacemos aplicando nuestra fuerza a un agarre o una estructura a la que está directamente unida la polea, lo que hace que ésta se desplace con nosotr@s a la vez que gira sobre sí misma.

Fijaros en la polea que está a la altura de la nariz la chica de la siguiente imagen, porque es justo una de estas. Cuando la chica tira de la estructura de la máquina para ejercitarse, esta polea que está unida a la palanca se viene con ella.

Poleas en máquinas de musculación

Se da entonces la circunstancia de que cada 1cm que desplacemos la polea, la carga se desplazará 2 cm(el doble), esto incrementa la cantidad de cambio por unidad de tiempo en el estado de las masas que forman las placas (a eso se le conoce como inercia, es decir, de cuánta cantidad de materia -sí, chic@s, átomos- están hechas las cosas), o dicho de otra manera, multiplicará lo rápido que intentamos mover o parar las placas, lo que hará que recibamos el doble de resistencia al cambio (los que saben de esto, a eso, le llaman carga inercial).

Es como ir en un coche a 90Km/h y tener tiempo de sobra para frenar hasta parar (los pasajeros apenas notarán el cambio), o tener que frenar en seco de golpe (en ese caso habrá tal cambio y en tan poco tiempo, que espero que lleven puesto el cinturón de seguridad).

¿Pero por qué demonios pasa eso?

 
En la foto de la chica, fijaros en la polea que os decía, la de color negro que hay encajada justo en la palanca que tiene agarrada la chica con su mano derecha. Esa es la que se mueve con la estructura y por lo tanto multiplica, ya que la fuerza que trasmiten las placas al cable queda anclada a la estructura de la máquina en uno de los extremos de este (de los dos cables de esa polea, el de arriba, el que queda enganchado al cilindro blanco que forma parte de la estructura rígida e inmóvil de la máquina), por lo que al aplicar nosotr@s fuerza sobre las palancas de la máquina tendremos que vérnoslas por un lado con la fuerza de uno de los extremos del cable (que transmite la fuerza de las placas y es el que se desplaza) y por otro con -atención, que aquí es donde algun@s lo flipamos- la fuerza reactiva de la propia estructura de la máquina en respuesta a la fuerza que generan las placas en el otro extremo del cable -agua, sí… otro traguito de agua estaría bien… y quizá una galleta-.

El resultado es que nosotr@s tiramos de dos cables a la vez con la misma fuerza en cada uno de ellos (imaginar, una fuerza de “10” en un cable –la de los “10” de las placas- y otra fuerza de “10” en el otro –la de los “10” con los que la estructura de la máquina ha de “tirar” del cable para que este no salga disparado y le salte un ojo a alguien), por lo que la fuerza generada por la carga que nos llega a nosotr@s se multiplica por dos.

Poca broma… ¿Nos metemos con las que desmultiplican? (a mí no me miréis, os dije que igual sería buena cosa leerlo un par de veces)

Desmultiplicadoras

 
Las “Desmultiplicadoras” (:2) son aquellas poleas traslacionalmente móviles –claro, ya no nos da tanto repelús porque nos va sonando el palabro- que están conectadas directamente a la carga (a las placas, por ejemplo), lo que hace que se desplace durante el movimiento. Pero te llega la mitad de carga, porque por cada 1cm que nosotros nos desplacemos, la carga se desplazará sólo 0,5cm (la mitad).

Como pasaba en el ejemplo anterior, solo que justo al contrario, al sufrir la carga la mitad de cambio en la misma unidad de tiempo, esa carga inercial de la que hablan los que saben de estas cosas es la mitad que en condiciones normales (es decir, que sin desmultiplicación).

A menudo, las poleas despultiplicadoras están justo encima de las placas, todas las demás sólo redireccionan.

Al desplazarse, la polea tira de las placas, pero sólo estaríamos desplazando un cable, porque el otro va directo a la estructura de la máquina (el cable de la izquierda que sube y se engancha arriba, quedando fijo), y a diferencia de la multiplicadora, nosotr@s no tiramos de los dos cables, solo de uno, pero como ambos cables reciben la fuerza de las placas al 50% (uno por cada lado con su 50%) y nosotr@s sólo desplazamos uno, sólo nos afecta ese 50%, el otro se lo come (lo reactiva) la propia estructura de la máquina (que a diferencia del caso anterior, no nos afecta porque no tenemos que gestionarlo), por lo que sólo nos llega la mitad de la fuerza generada por la carga… -chic@s, llegados a este punto, hasta un cigarrito, hacerme caso-.

Ya sé que es un lío y suena raro que no veas, es así, ¡sin peros!

Claudio Caamaño

 
Fuente imágenes: LifeFitness

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