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Levántate o muere: Relación entre la mortalidad y las caídas

| Categoría: Artículos de opinión, Destacados, Entrenamiento.

Sitting-Rising Test
 
A principios de diciembre de 2014 corrió una extraña noticia sobre “un test que predecía tu muerte”. Se puede encontrar en la red como el “Sitting-Rising Test”.

Al parecer (según el heraldo.es) la prueba consiste en cruzar las piernas y bajar hasta quedarse sentado para posteriormente levantarse sin utilizar manos, rodillas, antebrazos o cualquier otra parte del cuerpo como apoyo. Cada individuo tiene 10 puntos al principio de esta prueba y se le va restando un punto por cada vez que este recurra a una ayuda adicional para levantarse; medio punto, en el caso de que pierda el equilibrio.

Según la propuesta, lo idóneo sería obtener una puntuación de entre 8 y 10 puntos, pues según informan los responsables del “sitting-rising test”, aquellos que obtengan entre 3 y 8 puntos tienen dos veces más probabilidades de morir en los siguientes seis años.

Ahora mismo debéis estar pensando que es una absoluta y solemne chorrada. No seréis los únicos, este test fue criticado en cuanto a su validez y muchos expertos lo desaconsejan por el alarmismo de los resultados. Ahora bien, hurguemos un poco para ver qué pretende el test y el porqué de sus conclusiones fatalistas.

¿Que fundamentos tiene este test?

 
El test, en el fondo, está midiendo el equilibrio, fuerza y movilidad, todas ellas implicadas en la prevención de las caídas. Según Concepción Orozco, las caídas representan un importante problema en la población mayor (Tinetti ME, Williams TF, Mayewski R, 1986), aproximadamente una de cada cuatro personas de más de sesenta y cinco años manifiestan haber sufrido una caída en el último año (Cwikel J, Fried AV, 1992, Bllake AJ, 1992). Además, frecuentemente, haber sufrido un accidente de caída determinará la capacidad funcional del paciente, disminuyendo su autonomía y su esperanza de vida (American Geriatrics Society, 2001, Yamazaki S, Ichimura S, Iwamoto J, Takeda T, Toyama Y, 2004) aumentando el riesgo de tener más caídas y otras complicaciones como una fractura de cadera (el 10% de las caídas conducen a alguna fractura), y se estima que el 25% de los pacientes con fractura de cadera fallece en menos de 12 meses, de modo que en EEUU, el 50% de las muertes están relacionadas de un modo u otro con las caídas.

Ahora ya empieza a tener más sentido la prevención de las caídas para aumentar la esperanza de vida, ¿verdad?

Otros tests, como el tiempo en posición unipodal (TPU) se han usado como indicadores relacionados con el riesgo de padecer una caída. Según Domínguez-Carrillo, Arellano-Aguilar y Leos-Zierold (2007) ser incapaz de mantenerse sobre un solo pie por menos de 30 segundos es un indicador de caídas en el anciano. También nos dicen que es posible incrementarlo con un programa específico de ejercicio, con lo cual puede disminuir el riesgo de caídas.

¿Y qué debemos hacer?

 
Tradicionalmente, se han propuesto trabajos de equilibrio, generalmente mal llamados de propiocepción (la propiocepción es uno de los mecanismos que nos aporta información, pero no es el único). Este tipo de trabajo, no solo debería progresar dificultando la base de sustentación (añadiendo superficies inestables y/o reduciendo a 1 pie la base de sustentación), también pueden progresar quitando las referencias visuales (cuando estamos con los ojos abiertos, nuestro equilibrio depende en un 70% de la información visual), añadiendo pequeños balanceos o movimientos, y también añadiendo carga cognitiva, es decir, que el paciente tenga la mente ocupada en otras tareas para que la respuesta sea refleja.

Poco a poco los profesionales del ejercicio para la salud han perdido el miedo a prescribir programas de mejora de la fuerza. Los ancianos pierden mucha masa muscular y también coordinación, ambas responsables de la manifestación de la fuerza, así que esta está muy disminuida. A mayor fuerza más capacidad de dar respuesta a movimientos inesperados.

Recientemente, se empieza a prescribir también una manifestación de la fuerza que hasta ahora no se asociaba con el ejercicio para la salud: la potencia. La capacidad de manifestar fuerza rápidamente es concretamente lo que evitará una caída inesperada. Ser capaces de generar mucha fuerza pero empleando demasiado tiempo será tarde en cuanto a evitar caídas, así pues, siempre y cuando la condición física lo permita (hacer un buen trabajo de adaptación previa), el anciano también debe ejecutar movimientos (controlados) rápidos.

En resumen: Mantener un buen equilibrio, una buena fuerza (y potencia) y una buena movilidad, nos dará una vida sin caídas y por lo tanto con una mejor calidad de vida.

Menos caídas = Vivir más y mejor.

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2 Comentarios

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