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Más allá de la anatomía

| Categoría: Anatomía, Técnicas Manuales.

Silvia Díaz Olano

 
Los masajes
 
La mayoría de los alumnos que se sienten atraídos por los cursos de quiromasaje lo hacen porque han sentido en sus propias carnes los beneficios del masaje. Otros lo hacen por deseo de ayudar a los demás a mejorar su salud y otros también por obtener conocimientos sobre el cuerpo humano (lo que ya de por sí es interesante.

Siempre hago la misma pregunta al inicio del curso, que es parece bastante obvia, y normalmente el 99% de los alumnos de clase ha recibido un masaje. Aunque también hay excepciones, creo que es importante experimentar antes aquello que vas a ofrecer como servicio.

Cuando ya estamos en las prácticas, no se escapa nadie y todos hacen un juego de papeles donde actúan como masajistas o como clientes. En ese momento es interesante percibir cómo trabajan tus compañeros, sintiendo una maniobra que después vas a realizar tú mismo en otra persona, ser criticado por tus compañeros y recibir el profesor las indicaciones para mejorar la técnica.

El masaje es un arte que puede formar parte de nuestras habilidades innatos; puede ser muy creativo por las maniobras, los aceites esenciales, con sus aromas que también son terapéuticos (aromaterapia), los distintos objetivos en función de cada paciente, etc… Nunca te cansas porque nunca habrá un masaje idéntico a otro, tantos como personas hay. Entiendo que una parte muy atractiva de casi todos los cursos es la práctica, para aprender la técnica y así no cometer errores, pero para eso también es necesario conocer también la anatomía. Por suerte, en esta escuela, impartimos las materias con un concepto de simbiosis entre las dos partes.

La anatomía se puede aprender memorizando nombres de músculos, huesos, nervios, etc… pero, para una mejor comprensión del funcionamiento “holístico” es mejor estudiarla por medio de casos clínicos. Poder entender el cuerpo humano como algo más que distintos sistemas integrados: eso nos dará la clave del éxito para ser terapeutas más completos.

Para mí, entender por qué duele el cuerpo y cómo funciona es lo más emocionante de las terapias manuales ya que de ese modo podemos ser mejores profesionales si junto a ello tenemos la justa dosis de empatía. Entender la conexión entre la psicología, personalidad o sistema emocional y el cuerpo es una suerte ya que normalmente en occidente se suele separar. De hecho se separan hasta los propios sistemas corporales, ¡qué barbaridad!

En realidad ¿qué duele? Cualquier tejido inervado puede doler, pero ¿duele el alma? ¿Qué secuela deja en las células ese dolor emocional? A este proceso se le llama psicosomatización.

Sabías que el estado normal del ser humano debería ser la felicidad o sea, sin dolor. Menos mal que encontramos profesionales de la terapia manual para hacernos comprender mediante el tacto que la tensión muscular liberada también libera rabia contenida, tristeza o preocupación. ¿Alguna vez te han tocado una zona del cuerpo y has llorado, respirado profundo o hablado por los codos de algo concreto? Buen trabajo entonces, eliminas tensión emocional que no habías atendido. Existe un feedback increíble entre el cuerpo y la mente y deberíamos valorarlo más.

Somos una máquina perfecta que no dejamos de poner a prueba una y otra vez, y ella sigue funcionando aunque no nos guste porque duele, ¿no será que te habla y no la escuchas? Las manos de un terapeuta son como un escáner de tensión emocional que además ofrece tratamiento por medio de la ayuda a la “autoregulación”.

En esta escuela tratamos la fisiología y la anatomía humana desde una visión totalmente integrada, global y holística, siendo para mí un orgullo poder transmitir estos conocimientos. Se agradece, en cada curso, que los alumnos que comparten la ilusión por el quiromasaje, la anatomía y el ser humano.

Silvia Díaz Olano

 

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3 Comentarios

  1. Marc

    Buen articulo Silvia!
    Soy estudiande de fisioterapia, y la masoterapia la encuentro muy interesante. Como bien has dicho, yo también comparto tu opinión de que, para aprender, poner casos clínicos es genial.
    Pero en mi opinión es importante aprender la anatomía a la manera “clássica”, después trasladarlo a los casos clínicos. Si no, lo veo un poco como aprenderme las tablas de multiplicar pero sin entender por qué. No sé si me he expresado demasiado bien con ese caso, pero en conclusión: me gustó tu artículo.
    Saludos i viva Orthos!

    Responder
    • Redacción ORTHOS

      Muchas gracias por tu comentario, Marc! Se lo enviaremos a la autora del texto para que pueda ofrecerte una respuesta. Muchas gracias por participar!

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    • Redacción ORTHOS

      Te responde Silvia, Marc: “Totalemente de acuerdo, y además, la anatomía siempre se puede ampliar!” Un abrazo y muchas gracias por tu comment!!

      Responder

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