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¡Me ha dicho el médico que tengo colesterol…!

| Categoría: Destacados, Nutrición, Opinión.
Antonio David Sánchez González (Médico traumatólogo y cirujano ortopédico. Profesor de Orthos Sevilla)
José Carlos Ruiz Cinta (Médico especialista en Medicina Familiar y Comunitaria. Profesor de Orthos Sevilla)
Jorge Molerón Troncoso y Diego José Ramos Cardellat (Quiromasajistas. Profesores de masaje de Orthos Sevilla)

 
Colesterol
 
En primer lugar mi más sincera enhorabuena. De no tener este esterol flotando por el plasma probablemente tuviera serios problemas para la síntesis de sus membranas plasmáticas. Y es que verá usted, la membrana es necesaria para el intercambio de sustancias entre la célula y su medio externo. Tampoco andaría muy bien de la síntesis de vitamina D y de hormonas sexuales, tal es la importancia de este esterol tan denostado.

Por tanto, todos los vertebrados tienen colesterol. Otra cosa son los niveles del mismo en sangre… Que si doscientos cuarenta, que si doscientos cincuenta… Parece aceptado con la evidencia científica que hasta doscientos mg/ml es el valor deseable para la población, cifras en las que coinciden la asociación americana de cardiología y la sociedad española de arteriosclerosis.

Se sabe además por los estudios que precedieron a la famosa tabla de riesgo de Framingham que existen otros factores que globalmente suponen un mayor porcentaje de riesgo a la hora de padecer un evento cardiovascular. Porque seamos sensatos, ¿debemos tratar el colesterol porque sí o porque nos suponga una disminución en el riesgo de padecer un infarto? Yo creo que es más lógico lo segundo. Siendo así, a lo mejor nos conviene dejar el tabaco mucho antes que comenzar a tomar una pastilla de por vida.

Y la pregunta es: ¿no estará la industria farmacéutica detrás de este interés tan descabezado de mantener las cifras de colesterol por debajo de 200? ¿No deberíamos por tanto adoptar unos hábitos de vida saludables antes de medicalizar unas cifras que a lo mejor nos suponen un riesgo bajo? Sigan el consejo de su médico y de los nutricionistas, pero por favor, antes vivan saludablemente, y piensen que detrás de una pastilla, siempre hay un millonario lucrándose con su enfermedad.

Porque llega un momento en la vida donde todo son achaques. Ese momento donde un día te levantas y por desgracia te acuerdas de alguna parte de la anatomía. Puedes tener dolor, o urgencia miccional, o picores, o un largo etcétera de síntomas que te recuerdan que ya no eres un niño. Disculpen las féminas por el uso del masculino, pero el tema del uso del masculino genérico no las exime de padecer los signos  de lo que llaman maduración. Cela lo llamó sencillamente hacerse viejo. Pero llegada esa edad se padece irremediablemente la “farmacolitis” y es que no hay anciano en este país que tome del orden de cinco o seis pastillas diarias. ¿Son todas necesarias?

Recientemente un artículo del Dr. Juan Gervás exponía la necesidad de este planteamiento. ¿Todos los tratamientos son necesarios? ¿Es la vejez por sí misma una condición patológica como para que tenga que ser tan medicalizada? ¿Es cierto eso que dicen que son las mismas compañías farmacéuticas las que crean necesidades de ingesta de fármacos porque crean enfermedades donde debiera decirse “procesos normales de envejecimiento”?  Aumentando el perímetro de nuestras miras… ¿No sucedería lo mismo con otros procesos normales de la vida como el embarazo? En resumen, ¿tomamos muchas medicinas innecesarias?

Estas preguntas os las iremos contestando en la medida que podamos y nos dejen, además de algunos artículos de temática más científica e investigadora propia. Esperamos contar con el honor de vuestra lectura. Estos artículos de divulgación serán algunos que iremos intercalando con los puramente desarrollados desde nuestra óptica de terapeutas. Las terapias naturales y el mundo del fitness dan para mucho. Nos dan argumentos para decir, por ejemplo, que una persona que padezca hipertensión puede ver disminuidas sus cifras tensionales si realiza una dieta pobre en sal, si realiza un poco de ejercicio aeróbico todos los días de forma reglada y si de vez en cuando se deja aplicar un masaje relajante con lavanda.

Tan sencillo como eso anterior es el motivo por el que creemos que las terapias naturales pueden suponer un buen complemento para la medicina más tradicional y occidental, basada muchas veces en el exceso de sustancias químicas que llegan a estar por encima de los remedios caseros y las terapias manuales, sencillas, baratas y con escasos o nulos efectos secundarios si se saben aplicar. ¿Comenzamos pues? Adelante…

¿Te ha parecido interesante este artículo? No dudes en dejarnos tus comentarios y compartirlo con tus conocidos!!

 
Fuente imágenes: © LÊ VĂN THẢO en Flickr

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