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Yo Ironman, ella Ultraracer, y tú ¿qué súper poder crees que tienes?

| Categoría: Artículos de opinión, Fitness.

Yo Ironman, ella Ultraracer, y tú ¿qué súper poder crees que tienes?

Antes de empezar: no, yo no he realizado ningún Ironman.

Que el running (del verbo “to run”, correr) está de moda es un hecho innegable, no hay más que ver la cantidad de carreras populares que se organizan cada fin de semana, y es algo que debería ser positivo si los participantes se dejaran asesorar por los profesionales pertinentes (médicos, fisioterapeutas, nutricionistas y entrenadores) en lugar de equiparse conlas marcasde moda, leer algún artículo en una revista “especializada” y lanzarse a correr.

Y como está de moda, se le ha perdido el respeto.

Cuando yo estudiaba ciencias del deporte, el maratón era el ejemplo de resistencia. Habían pruebas de velocidad (hasta los 400m), de medio fondo (hasta los 3.000m) y pruebas de fondo (5.000m, 10.000m y el maratón). El maratón (42,2km) era respetado (y temido), por lo que se popularizó el medio maratón (21,1km) para suavizar el salto desde el 10km. Entre los corredores de fondo, los maratonianos eran respetados como ejemplos de atletas de resistencia.

Hoy todo el mundo “corre” un maratón (sí, entrecomillado). Y como eso ya no es suficiente y se necesita “más”, se crea el concepto de ultra-resistencia (etimológicamente significa “más allá” de la resistencia). Y aquí las referencias al título del artículo: Ironmans (triatlones de 8-14h), Ultra-Trails (carreras de 80-150km), etc.

Lo curioso del caso, es que se ha perdido el concepto deportivo de la carrera. Cuando yo estudiaba ciencias del deporte, el reto era realizar la distancia de la carrera (fuera cual fuera, 100m, 10km o 42) lo más rápido posible. Hoy, parece que el reto sea ser finisher (o sea, haber acabado) de la carrera más larga/difícil/dura posible.

Cuando se empezó a popularizar la participación masiva en los maratones domingueros, apareció un chiste que nos debería hacer reflexionar:

Te vimos en la maratón de la ciudad del domingo, ¿Cómo te fue?

Bien, muy contento, la corrí en 2h30’.

¿2h30’? Bfff… mi marido aguantó más de 4h corriendo.

Cuando antes el objetivo era correr (recorrer la distancia lo antes posible) hoy el objetivo es aguantar (tolerar el sufrimiento para ser finisher).

Haciendo un repaso rápido de fisiología del deporte, si la intensidad es suficientemente baja para mantenernos principalmente en el metabolismo de las grasas y teniendo el metabolismo anaeróbico bajo control, metabólicamente podríamos mantener ese esfuerzo de manera prácticamente ilimitada (se calcularon unas 183h), por lo que lo único que se está demostrando es cuánto sufrimiento es capaz de aguantar uno por el afán del más difícil todavía, cuánto daño muscular y osteo-articular se está dispuesto a acumular, cuánto estrés cardiaco, cuán… testarudo puede llegar a ser uno con el fin simplemente de aguantar.

Por plasmar en números, un americano corrió 560km en poco más de 80h, sin parar. Sin dormir. Eso es mantener durante casi 3 días y medio a una velocidad de 7km/h (un trote que nos permitiría terminar un maratón en 6h). Eso es “aguantar”, no es “correr”. Nadie valora ese récord (inhumano) por lo rápido que recorrió los 560km, se valora por la proeza de aguantar durante más de 80h corriendo sin parar. Hay que decir que, el protagonista de dicha hazaña, tiene una capacidad de recuperación de tejidos innata muy superior a lo habitual, es decir, es una especie de Lobezno que regenera el daño mucho más rápido de lo normal.

Quizás deberíamos cambiar de chip, y no me refiero solo a hacer un reset, me refiero a formatear el disco duro para cambiar el planteamiento. Dejemos de demostrar al mundo cuánto somos capaces de aguantar (sí, con la cultura del selfie, hoy no se corre para uno, se corre para demostrar lo que se ha corrido, pero eso ya es otro tema), y empecemos a planificarnos objetivos de mejora. Menos mirar las distancias y más mirar las marcas, porque puestos a mirar distancias, el record está en 560km sin parar, y eso no es saludable para los humanos normales.

Entonces, ¿el Ironman, maratón, Ultradistancias, etc, son peligrosas y se deben evitar? Sí, si no estamos preparados. De hecho, en España, 1 de cada 15.000 corredores, hombres mayores de 35 años, mueren al año durante las carreras populares de larga distancia. Un dato a reflexionar si tenemos en cuenta que en el maratón de Barcelona, por poner un ejemplo, ya hay más de 15.000 participantes. En cambio, si se planifica bien, se progresa adecuadamente, y se controla la adaptación, se debería de poder llegar a participar (y competir) en esas distancias con un riesgo asumible.

Así que, menos “buscar nuestro límite” y más dejarnos asesorar por los profesionales pertinentes, porque “dos cosas son infinitas: el universo y la estupidez humana; y no estoy seguro sobre el universo” (Albert Einstein).

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